The Vanishing Hitchhiker es una leyenda urbana sobre un muchacho que iba camino a un baile, conduciendo por una carretera solitaria. De repente vio a una joven al lado de la carretera. Este le preguntó si necesitaba ayuda, si necesitaba que la llevara a casa, ella acepto, dio la dirección y subio en el auto
A medida que se acercaban el muchacho notaba como su pasajera parecia estar incomoda y se daba calor abrazandose asi misma. Cuando llegaron el muchacho bajo del auto y le dijo que esperara alli, y que el tocaria la puerta. Una mujer de edad atendio. Ella dijo que la niña era su hija, pero que había muerto hacia 12 años en un accidente de autos en la misma esquina, señaló a un cementerio en el camino y le pidio ,algo molesta que se marchara.
El muchacho regreso aturdido al auto para encontrar el asiento vacio con el cinturon de seguridad aun abrochado. Sumido en locura y confusion salio a toda velocidad de esa ciudad.
Video
viernes, 25 de noviembre de 2011
sábado, 29 de octubre de 2011
El hombre gato
Cuenta la leyenda que Brandsen, Buenos Aires, Argentina, fue el primer lugar afectado por la aparición de "El Hombre Gato", cuando éste atacó a una mujer en medio de la noche.
En la primera crónica policial se hablaba de un extraño ser denominado "El Gato Montés", el cual vestía ropas oscuras, salía encapuchado, y usaba unas pequeñas garras de metal en sus guantes.
Enseguida, la sociedad argentina se encontró con el terror de que un "monstruo" podía atacar a cualquier desprevenido que caminara en mitad de la noche.
Con el correr de los días, por aquel 1984, la prensa y la voz de la gente comenzaron a llenarse de más y más argumentos. Lo que al principio pareció una simple fechoría de un loco suelto, entró en el terreno del pánico, cuando continuó con otras tantas víctimas.
Cuenta la leyenda que, cuando ya alcanzó por completo el mote de "Hombre Gato", aquel caballero oscuro y con capa, casi como salido de un comic, continuó sus andanzas, atacando a golpes, hiriendo y hasta robando. Pronto, y gracias a un supuesto entrenamiento, sumado a las garras de sus guantes y púas en sus suelas, correteó y trepó por árboles y techos, de barrio en barrio, de localidad en localidad, llegando a colmar los miedos de gran parte de Buenos Aires.
Se decía que el Hombre Gato tenía aspecto humano, que en su persona no había nada de felino, pero que padecía ciertos rasgos deformes y que sus actitudes y sonidos eran muy similares a las de un gato en ataque.
Al poco tiempo la prensa descubriría una verdad aún más grande: no se trataba de "El" Hombre Gato, sino de "Los" Hombres Gatos, explicando con esto el rápido avance que había tenido en barrios alejados, muchas veces en la misma noche.
El personaje en plural trajo enseguida la conjetura que se trataba, pues, de un siniestro plan de alguna clase de secta, de seres despojados de toda cordura y humanidad, quizás deformes abandonados a la buena de Dios por madres que no aceptaban hijos defectuosos. Y todos ellos, decrépitos y tullidos habían sabido unirse entre las sombras que los habían ocultado por años, para finalmente lanzarse contra una sociedad "perfecta".
Y si bien se investigó al respecto y hubo muchas personas que resultaron heridas, la Ley jamás pudo dar con el Hombre Gato. Y más allá de aquellas publicaciones que trataban de distraer la atención, comentando que la Policía había detenido y abatido a unos cuantos, la verdad era que nada los detenía.
Hasta que un buen día, entrado el año 1985, aquellas bestias desaparecieron como por arte de magia, sobre todo de las páginas de los periódicos que se llenaban la boca hablando del suceso, y no dejaron ningún rastro más que un fugaz paso por las mentes de la gente de Buenos Aires.
Quizás sea cuestión de andar viendo con detenimiento las copas de los árboles, o investigar un poco más acerca de aquellos maullidos extraños en la noche, o saber si realmente vive gente en aquella gran casona abandonada. Porque un buen día podrían estar de vuelta, de forma tan repentina como fue allá en el tiempo, hace poco más de 20 años.
Es por eso que nunca está de más volver temprano a casa, y menos de a pie. Es por eso que es prudente cerrar todas las puertas con doble llave, ver la posibilidad de poner una alarma, y ya es hora de podar un poco la densa copa del árbol de la vereda, la cual puede estar albergando una pesadilla.
Será cuestión que tanto adultos como niños, antes de acostarnos, revisemos si realmente hay algo que se oculta debajo de la cama.
REALIDAD
Hablar acerca de un Hombre Gato hace 20 años, o en la actualidad, o siquiera mencionarlo en la época que sea, solamente despertaría lo que despertó entre 1984 y 1985: horror.
Cuando cierto periodista de televisión y ciertos periódicos con toques sensacionalistas hablaron de la aparición de un sátiro – ladronzuelo, la semilla ya estaba puesta en su lugar. Lo que germinó junto al asombro y la incredulidad fue la transmisión necesaria para que aquellos espacios en blanco en los medios pudieran crear un personaje, que el tiempo convirtió en mito.
Cuentan las primeras crónicas que vecinos de Lomas de Zamora se vieron atacados por un misterioso hombre, vestido de negro. Sus andanzas consistían en salir por las noches a atacar a golpes y arañazos a desprevenidos, ocasionando heridas en brazos, espalda y cara, y hasta la rotura de dientes. Lo curioso de este denominado "Hombre Gato" era que tenía una particularidad que lo distinguía de cualquier loco, drogadicto o asaltante que pudiera andar suelto: El Hombre Gato maullaba.
Esto, sumado al disfraz que "esa" prensa le diseñó, lo que llevaron a una psicosis general.
De ahí en más, los cuentistas de las noticias no tuvieron más que dejar de inventar y salir a colectar datos de gente que "creía haberlo visto en..." o que cualquier daño extraño a una propiedad "seguramente haya sido por los zarpazos del Hombre Gato".
La televisión y los diarios del estilo nombrados, empezaron a bombardear con pequeñas noticias (casi de color), algo así como lo que hoy sería un desnudo de una modelo. Y en todas ellas, alimentando a la gente con miedos, fobias, y sembrando la sensación de que cualquier figura nocturna se tratara de el temible demente.
Los árboles eran lugares peligrosos para acercarse, después de las doce cualquier maullido en la noche era una señal para quedarse en casa y, por qué no, poner doble llave.
De ahí en adelante el paralelismo fue tremendo.
Por un lado, los medios se encargaron de darle acción al asunto, narrando que alguna que otra persona en tal o cual barrio era confundida con el Hombre Gato; o que en tal otro lugar se había visto al monstruo merodeando una plaza, montado en un (y esto es genial!) Fiat 600 Rojo.
Por el otro, el pueblo hizo que el asunto tome más personalidad. Y enseguida la leyenda urbana se convirtió en plural: un clan de Hombres Gatos, posiblemente una secta Brasilera! Y hablar de una secta Brasilera en aquel momento, era algo que sólo causaba pavor por lo desconocido.
Sin embargo, años más tarde, el país se vio invadido de grupos mágicos, pero que tenían que ver más con el tarot, videncia y hechizos salvadores.
La realidad era que el país venía de una época de poca cultura. El cerebro adormecido de los lectores de noticias y la poca capacidad de razonar de la gente hizo que el chiste del Hombre Gato, creado para una simple nota, llegase a conseguir su imperio entre leyendas y chismes: el Monstruo moderno (y Argentino).
El caos no tardó en venir. No sólo la gente hizo bien los deberes y se fue a dormir temprano, sino que se generaron muchas confusiones, algunas de ellas dejando saldos de violencia y vecinos heridos entre sí. Incluso más de uno fue perseguido por su posible "contacto" con el bando de los felinos deformes.
Finalmente, un buen día, quizá alguien escribió algo de más, o quizá todo se estaba yendo lentamente de las manos, cuando desde algún lado alguien bajó el pulgar. La nación renovada y en democracia no necesitaba a un pueblo paranoide, creyendo el cuento de un asesino en serie que nadie había realmente visto.
Y el Hombre Gato en cuestión, murió.
Revisando archivos de la época, es interesante encontrar cómo muchos medios callaron y otros comenzaron a cerrar el cuento que ellos mismos crearon, a su vez deformado por el colectivo, en donde estos fantásticos seres comenzaban a ser apresados o eran acribillados por la Policía.
Cuando no quedó más que decir, los argentinos nos tranquilizamos (como siempre), escuchamos un gracioso tema de cumbia oportunista (como siempre) y nos dormimos (como siempre), para olvidamos.
En la actualidad, cuando se habla de aquel fenómeno, muchas personas, llegan a preguntar con cierto aire inocente: "Existió?" y no falta el que responde "Fue verdad! Una vecina lo vio!". Pero en general, se lo olvidó.
El Hombre Gato fue una de las mas grandes creaciones del periodismo amarillo en pleno resurgimiento de la Democracia, de la mano de un pueblo inocente, a su vez arrasado por una dictadura violenta.
El resultado: la realidad de un mito que pisó casi tan fuerte como aquellas bellas bestias de la antigüedad, la cuota justa de horror para que niños y grandes se vayan a la cama por la noche y sin chistar.
viernes, 21 de octubre de 2011
La chica de la radio
Annie era una chica de 19 años, que trabaja como presentadora en un programa de radio. En los descansos entre el programa, ella y sus compañeras solían ir a una cafetería cercana. Allí preparaban unos bollitos exquisitos, pero la dueña era una vieja amargada y muy arisca.
Un día que fueron allí en un descanso a tomar algo. Y como de costumbre pidieron un café y unos de los famosos bollitos. La vieja se los sirvió. Pero esta vez fue tan grosera, que la chica se enfadó y derramó el café. La vieja se puso histérica, y empezó a insultar a la chica. A la que está le contestó de la misma forma: \"estoy harta de tí vieja insolente, ojalá se te quemara todo el negocio y te murieras para siempre.\" Y se marchó.
Durante el programa, su jefe les avisó de que tenía una noticia de última hora. Esta era: \"Les avisamos con una noticia de última hora de que la cafetería que ahi al lado de nuestra emisora ha salido ardiendo y han muerto quemadas todas las personas que habían en ella.\"
La chica salió al baño incrédula de lo que había escuchado.El pasillo estaba desierto, y de pronto empezó a oír unos ruidos. El temor recorrió su cuerpo, y fue aligerando el paso. Hasta que unas sombras la rodearon. Entre ellas estaba la vieja, con todo el cuerpo quemado, y todos los clientes con los cuerpos calcinados. La vieja le dijo: \"ahora querrás no haber deseado nada\"
Un día que fueron allí en un descanso a tomar algo. Y como de costumbre pidieron un café y unos de los famosos bollitos. La vieja se los sirvió. Pero esta vez fue tan grosera, que la chica se enfadó y derramó el café. La vieja se puso histérica, y empezó a insultar a la chica. A la que está le contestó de la misma forma: \"estoy harta de tí vieja insolente, ojalá se te quemara todo el negocio y te murieras para siempre.\" Y se marchó.
Durante el programa, su jefe les avisó de que tenía una noticia de última hora. Esta era: \"Les avisamos con una noticia de última hora de que la cafetería que ahi al lado de nuestra emisora ha salido ardiendo y han muerto quemadas todas las personas que habían en ella.\"
La chica salió al baño incrédula de lo que había escuchado.El pasillo estaba desierto, y de pronto empezó a oír unos ruidos. El temor recorrió su cuerpo, y fue aligerando el paso. Hasta que unas sombras la rodearon. Entre ellas estaba la vieja, con todo el cuerpo quemado, y todos los clientes con los cuerpos calcinados. La vieja le dijo: \"ahora querrás no haber deseado nada\"
sábado, 8 de octubre de 2011
Autopista fantasma
Una de las leyendas urbanas más viejas y más repetidas de todas, la historia del autoestopista fantasma viene en muchas formas. La versión más popular incluye a un hombre quien recoge a un joven autoestopista (usualmente una chica) en un camino solitario. La conduce hasta su casa, pero cuando él se voltea para decirle adiós el se da cuenta que ella ha desaparecido inexplicablemente de la parte trasera del automóvil. Confundido, el hombre toca el timbre de la casa, donde él es informado que la niña ha estado muerta por muchos años, asesinada en un accidente de tránsito en ese mismo lugar donde él la había recogido un rato antes. Hay un número de variaciones para esta historia, y es tan antigua que las primeras versiones se llevan a cabo en caballo o carrozas.
jueves, 22 de septiembre de 2011
La sonrisa del payaso
Una chica sale a altas horas de la discoteca, ha discutido con sus amigas y esa noche volverá a casa sola, incapaz de conseguir un taxi decide volver a su casa andando. Para ello debe cruzar un oscuro parque, decide hacerlo sin pensar mucho en las consecuencias y acelera el paso para llegar a casa cuanto antes.
De repente de entre unos arbustos aparece un grupo de hombres con oscuras intenciones, el grupo acorrala a la chica y mientras la increpan y golpean la empiezan a toquetear, la chica asustada implora por su vida y les pide entre lágrimas que la dejen marchar, es virgen y no quiere tener una experiencia tan traumática como primera vez.
Los hombres entonces le ofrecen una alternativa a la violación, “la sonrisa del payaso”, la chica debe elegir entre ser violada o que le hagan la sonrisa del payaso. La chica que no sabe que es, prefiere cualquier cosa a perder su virginidad violada por un grupo de violentos y elige la “sonrisa”.
Sin mediar palabra uno de ellos saca su navaja y le corta desde la comisura de los labios hasta las orejas, dejando su boca y cara totalmente deformadas y una horrible cicatriz para toda la vida que asemeja la horripilante sonrisa de un payaso.
Existen otras versiones de esta misma leyenda en la que ofrecen apuñalamiento o patada. Las personas asustadas al ver la navaja prefieren recibir una patada. Lo que no saben es que antes de recibir la patada les hacen morder un bordillo de la acera y al patearles la nuca les parten todos los dientes.
En la tercera versión de la leyenda el ofrecimiento es entre puñalada o pellizco, quien prefiere el pellizco tiene que aguantar la tortura de que le arranquen los pezones de un pellizco usando unos alicates.
De repente de entre unos arbustos aparece un grupo de hombres con oscuras intenciones, el grupo acorrala a la chica y mientras la increpan y golpean la empiezan a toquetear, la chica asustada implora por su vida y les pide entre lágrimas que la dejen marchar, es virgen y no quiere tener una experiencia tan traumática como primera vez.
Los hombres entonces le ofrecen una alternativa a la violación, “la sonrisa del payaso”, la chica debe elegir entre ser violada o que le hagan la sonrisa del payaso. La chica que no sabe que es, prefiere cualquier cosa a perder su virginidad violada por un grupo de violentos y elige la “sonrisa”.
Sin mediar palabra uno de ellos saca su navaja y le corta desde la comisura de los labios hasta las orejas, dejando su boca y cara totalmente deformadas y una horrible cicatriz para toda la vida que asemeja la horripilante sonrisa de un payaso.
Existen otras versiones de esta misma leyenda en la que ofrecen apuñalamiento o patada. Las personas asustadas al ver la navaja prefieren recibir una patada. Lo que no saben es que antes de recibir la patada les hacen morder un bordillo de la acera y al patearles la nuca les parten todos los dientes.
En la tercera versión de la leyenda el ofrecimiento es entre puñalada o pellizco, quien prefiere el pellizco tiene que aguantar la tortura de que le arranquen los pezones de un pellizco usando unos alicates.
miércoles, 14 de septiembre de 2011
El asesino del asiento trasero
Una noche, una mujer salió de copas con sus amigas. Salió de la barra bastante tarde en la noche, entró en el coche y comenzo a conducir por la carretera desierta camino a casa. Después de algunos kilómetros, se dio cuenta que el auto tenia poca gasolina y se detuvo en una estación cercana.
Al entablar conversacion con el empleado se asustó por el extraño comportamiento del mismo, quien trataba de convencerla de dejar el coche y seguirlo hasta su oficina. Ella se negó y se marchó tan rápido como pudo.
Mientras conducía, al mirar a su espejo retrovisor se dio cuenta de que un auto, con las luces altas se acercaba rápidamente. A medida que el coche se detuvo detrás de ella, peligrosamente cerca de su baul las luces la cegaron.
Ahora si se estaba poniendo nerviosa. El coche detrás de ella apagaba las luces y las encendia simultaneamente y el conductor parecía estar gritando y haciendo señas con las manos.
A través de cada semáforo y curva, el conductor del auto misterioso la siguió hasta que llegó a casa y se detuvo en la entrada. Aterrorizada, corrio desesperadamente a su casa y llamó a la policía. Mientras corría desde el coche, El conductor del vehículo la perseguia gritándole, "¡Cierra la puerta y llama a la policía!"
Cuando la policía llegó la horrible verdad finalmente fue revelada. El hombre en el coche había estado tratando de salvarla. Cuando se detuvo detrás de la joven y sus faros iluminaron el coche, vio la silueta de un hombre con un hacha elevandose desde el asiento trasero, por lo que encendio su luces altas para advertirle.
La policía detuvo al asesino del asiento trasero que resultó ser un enfermo mental fugado. Esa fue una noche terrible y ella supo entonces que salvo su vida milagrosamente.
domingo, 11 de septiembre de 2011
La puerta del cementerio
"Soy una chica de Cartagena, me llamo Desireé y voy contar esta historia que me paso a mi y a mis amigas una noche de Carnaval.
Antes de ir con la historia quisiera decir que soy una chica a la que le encantan todo lo que tenga que ver con el miedo,los espiritus,las cosas paranormales.A mi ya me ha ocurrido varias cosas, la gente me dice que es un don que tengo porque puedo ver los espiritus y sentir buenas o malas vibraciones.
El caso es que estábamos yo, mi amiga Laura, Vanessa, Yolanda y Patricia. Era Carnaval y en el pueblo donde veraneo hay mucha marcha, además la gente se queda a vivir todo el año.
Pues bien,ya teniamos planeado que esa noche queriamos hacer algo interesante, y pensamos en hacer la tabla de ouija. Al principio todas ibamos muy decididas pero conforme llegaba la hora más temiamos ese momento. El caso es que a las 21:00 horas salimos del pueblo con las bicis y nos fuimos a un cementerio muy, muy lejano del pueblo que está justo detras de una montaña escalofriante. Cuando llegamos aún no era la hora así que comenzamos a explorar el cementerio.
Cogimos las linternas y exploramos las tumbas. En aquel cementerio las tumbas tienen el nombre, la edad y la razon de porque se ha muerto cada persona. Estuvimos leyendo algunas y habian muchas interesantes como casos de asesinatos, suicidios...
El caso es que yo tropece con algo que estaba en el suelo. Empecé a cavar y pude ver que era una tumba enterrada
y comencé a leer enfocando con la linterna. Aquella tumba era la de un hombre que se llamaba Lucifarto, que tenia 35 años
y en la tumba ponia que la causa de la muerte es que era que se suicidó por que los espíritus se lo mandaron. Lo más sorprendente es que abajo del texto estaba el numero 666. Estaba todo oscuro, estabámos muy asustadas pero aún así quisimos seguir con el reto. Nos pusimos al lado de aquella tumba sacamos la tabla...
Invocamos a Lucifarto y nos dijo que nos fueramos y que lo dejaramos en paz. Nosotras no le hicimos caso y seguimos insistiendo, entonces fue cuando nos amenazó de muerte, rompió el vaso, la tabla salio volando... Nosotras bastante asustadas cogimos las bicicletas y nos fuimos, pero vimos que la puerta estaba ¡¡cerrada!!
¿Quién la podria haber cerrado si en ese cementerio los sábados
no hay guardia? El caso es que estabamos aterradas y atrapadas, entonces decidimos saltar. Pero tambien se nos presentaron más obstáculos, pues a mi amiga Yolanda no la dejaba salir. Estábamos ya todas fuera menos ella. No podia salir así que nos fuimos todas a buscar a mi madre y a gente que nos ayudara y a la pobre Yolanda la dejamos sola. Fue un trauma para ella y para todas.
El caso es que cuando abrimos entre todos la puerta tampoco podía salir: Entrábamos y saliamos todos, pero ella no podía. Todos estábamos bastante nerviosos hasta que mi madre cogió a mi amiga en brazos y la consiguió sacar de aquella terrible pesadilla.
Esta historia salió en el periodico del pueblo, junto a nuestra foto. Desde entonces ni se nos ha ocurrido hacer la ouija ni nos hemos atrevido a acercarnos por aquel cementerio.Cada vez que recordamos esta historia nos entra auténtico terror."
Antes de ir con la historia quisiera decir que soy una chica a la que le encantan todo lo que tenga que ver con el miedo,los espiritus,las cosas paranormales.A mi ya me ha ocurrido varias cosas, la gente me dice que es un don que tengo porque puedo ver los espiritus y sentir buenas o malas vibraciones.
El caso es que estábamos yo, mi amiga Laura, Vanessa, Yolanda y Patricia. Era Carnaval y en el pueblo donde veraneo hay mucha marcha, además la gente se queda a vivir todo el año.
Pues bien,ya teniamos planeado que esa noche queriamos hacer algo interesante, y pensamos en hacer la tabla de ouija. Al principio todas ibamos muy decididas pero conforme llegaba la hora más temiamos ese momento. El caso es que a las 21:00 horas salimos del pueblo con las bicis y nos fuimos a un cementerio muy, muy lejano del pueblo que está justo detras de una montaña escalofriante. Cuando llegamos aún no era la hora así que comenzamos a explorar el cementerio.
Cogimos las linternas y exploramos las tumbas. En aquel cementerio las tumbas tienen el nombre, la edad y la razon de porque se ha muerto cada persona. Estuvimos leyendo algunas y habian muchas interesantes como casos de asesinatos, suicidios...
El caso es que yo tropece con algo que estaba en el suelo. Empecé a cavar y pude ver que era una tumba enterrada
y comencé a leer enfocando con la linterna. Aquella tumba era la de un hombre que se llamaba Lucifarto, que tenia 35 años
y en la tumba ponia que la causa de la muerte es que era que se suicidó por que los espíritus se lo mandaron. Lo más sorprendente es que abajo del texto estaba el numero 666. Estaba todo oscuro, estabámos muy asustadas pero aún así quisimos seguir con el reto. Nos pusimos al lado de aquella tumba sacamos la tabla...
Invocamos a Lucifarto y nos dijo que nos fueramos y que lo dejaramos en paz. Nosotras no le hicimos caso y seguimos insistiendo, entonces fue cuando nos amenazó de muerte, rompió el vaso, la tabla salio volando... Nosotras bastante asustadas cogimos las bicicletas y nos fuimos, pero vimos que la puerta estaba ¡¡cerrada!!
¿Quién la podria haber cerrado si en ese cementerio los sábados
no hay guardia? El caso es que estabamos aterradas y atrapadas, entonces decidimos saltar. Pero tambien se nos presentaron más obstáculos, pues a mi amiga Yolanda no la dejaba salir. Estábamos ya todas fuera menos ella. No podia salir así que nos fuimos todas a buscar a mi madre y a gente que nos ayudara y a la pobre Yolanda la dejamos sola. Fue un trauma para ella y para todas.
El caso es que cuando abrimos entre todos la puerta tampoco podía salir: Entrábamos y saliamos todos, pero ella no podía. Todos estábamos bastante nerviosos hasta que mi madre cogió a mi amiga en brazos y la consiguió sacar de aquella terrible pesadilla.
Esta historia salió en el periodico del pueblo, junto a nuestra foto. Desde entonces ni se nos ha ocurrido hacer la ouija ni nos hemos atrevido a acercarnos por aquel cementerio.Cada vez que recordamos esta historia nos entra auténtico terror."
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